El futuro
Los avances en el diseño aerodinámico de las campanas han posibilitado mejores aterrizajes y permiten que los paracaidistas experimenten el desafío de las velocidades más altas y los aterrizajes con swoop . Por desgracia, nuestra capacidad de reacción no se agiliza sólo porque la campana vuela y se hunde más rápido.
Nuestra trabajo en la navegación (tráfico) aumentó, usando o no una campana rápida. Eso forzó a nuestro deporte a crecer, y los informes de accidentes nos muestran que estamos sufriendo más también. Nuestros cuerpos son frágiles.
Ya que en ocasiones cometemos errores, debemos ser muy cuidadosos al elegir el tamaño y modelo de la campana, que nos dé un margen razonable de error, acorde con el tipo de experiencia que tenemos.
Debemos también adoptar un estilo de navegación (tráfico) que permita el mismo margen de error.
Necesitamos concienciarnos de que cuando las cargas alares se vuelven extremas, las opciones de seguridad en el tráfico pueden volverse tan limitadas que restringen nuestra experiencia de vuelo, perdiéndose parte del placer. Tal vez una campana un poquito mayor te permita técnicas más agresivas, más emoción, mayor libertad y más seguridad. Cuanto mayor sea el número de paracaidistas altamente habilidosos y corteses los unos con los otros en el aire, más seguro y más agradable será nuestro deporte. Uno de los resultados inmediatos sería el descenso del actual y elevado índice de accidentes con campana abierta.
Nuestras maravillosas máquinas voladoras se hicieron realidad no solamente por la investigación en la aerodinámica del paracaídas, sino también por la mejora en las técnicas de navegación de sus usuarios. En cierta forma, desarrollar un paracaídas y colocarlo en el mercado depende tanto de la técnica y preparación de los usuarios, como de la investigación del fabricante. Los fabricantes se sienten mal al saber que sus nuevos productos serán usados inadecuada e irresponsablemente. Eso continuará retrasando la introducción de nuevos modelos, totalmente diferentes, y con capacidades nunca soñadas. Si todos caminásemos rumbo a un pilotaje más cortés, mejor habilidad en el control de campana y con mayor juicio, quizás esas super-campanas surgirían antes de lo que imaginamos.
El autor
John LeBlanc
es vicepresidente de
Performance Designs
y responsable directo de los proyectos de diseño y construcción de las campanas de la marca que actualmente es líder en el mercado.
Traducción: Guillermo Arbelo